sábado, 3 de octubre de 2009

Por un mundo sin tacones altos.

Post inspirado por: link


Cuando uno es niña le urge crecer y ser grande para hacer las cosas que hacen los grandes, y una de las típicas cosas que una se empeña en hacer lo más pronto posible es usar zapatillas o zapatos de tacón alto. Me recuerdo de niña usando las zapatillas de mamá y caminando, casi cayéndome, por toda la casa con mi tac tac tac tac, me sentía grande y bonita; también recuerdo cuando tuve mis primeros zapatos de tacón, fue como a los 10 años, era un tacón como de dos centímetros, pero ya hacía tac tac tac al caminar y con eso era suficiente para que yo me sintiera soñada, no me los quería quitar, aún cuando ya estaban viejos y feos y se les habían caído las piedritas y el moñito que tenían. Después, como a los 14 o 15 años ya me dejaron o más bien me compraron unos con tacón como de 4 o 5 centímetros, porque ya era señorita y entonces ya era correcto, y fue ahí donde me di cuenta de que no estaba tan chido usarlos. Les empecé a ver todos los defectos, que si te andas cayendo, que si te tuercen las patas, que si te lastiman, que si te cansas, que si caminas como pollo espinado, en fin, eso de usar zapatillas no es tan fácil, ni tan cool como lo había pensado.

Después de tres esguinces de tobillo (que no precisamente fueron por usar zapatillas), me di por vencida con los zapatos de tacón, ya no era porque no los quería usar, si no porque no los podía usar, quede muy resentida de los pies, me dolían mucho y además si los usaba corría el riesgo de caer en cualquier momento con tantito que pisara mal. Entonces por mi seguridad y comodidad, uso zapatos de piso, o de pérdida si tienen tacón, que sean de plataforma y no más 7 centímetros y de todas maneras tengo que cuidar donde piso.

Si por mi fuera andaría en sandalias todos los días a todas horas, de esas que aquí les decimos chanclas, que son de metedera y muy pero muy cómodas. Oh si las amo! Lástima que no te las puedes llevar a la oficina, ni a una fiesta, ni al antro, ni un restaurante así fancy.

¿Por qué existen los tacones altos? ¿Quién dijo que caminar de puntitas era sexy? ¿Por qué la sociedad los puso como regla de etiqueta o de lo que es elegante? ¿Por qué solo las mujeres los usan normalmente? ¿Por qué tenemos que soportar esto?... ¡No es justo!

Bueno, tal vez yo los odio porque ni siquiera puedo usarlos, pero para ser más imparciales veamos los pros y contras de los tacones altos, empezaremos por los contras ya que son los que apoyo en esta ocasión.

CONTRAS




  • Problemas en las rodillas y en el tendón de Aquiles.
  • Problemas en los tobillos, menos equilibrio, mayor probabilidad de caer y romperte algún hueso.
  • Callos y juanetes en los dedos, planta del pie y talón.
  • Problemas de postura y columna vertebral.
  • Incomodidad, dolor, inflamación y cansancio.

Para más información píquele aquí.

PROS



  • Te hacen ver más alta.
  • Quiera que no, te definen los músculos de las piernas, es hacer ejercicio a cada paso que das.
  • Te hacen ver más sexy, los hombres creo que definitivamente los prefieren.
  • Son elegantes, no sé por qué pero la sociedad así lo ha estipulado.
  • Mejoran la vida sexual, wait!, si dije vida sexual, al parecer al usarlos no solo fortaleces los músculos de las piernas, si no también trabajas los músculos pélvicos, que tal?

La verdad yo tampoco me sabía esta última pero al investigar sobre los contras, digo para estar bien documentada y tener fundamentos para quejarme a diestra y siniestra, termine encontrando un pro que no me esperaba y que suena muy interesante. Según un estudio realizado en Europa, al usar tacones altos ejercitas el suelo vaginal, que es el que se encarga del desempeño sexual y además apoya a la vejiga, intestino grueso y útero en sus funciones.

Para más información píquele aquí.

Así que después del embarazo y parto a usar tacones altos!

2 comentarios:

Ronald.ChicoLunar dijo...

jjajaja
que abusiva
la segunda imagen
buen blog
saludos...

Maralien dijo...

Gracias! Que bueno que te guste! =P